miércoles, 8 de abril de 2020

EDUCACIÓN A DISTANCIA (FORZADA)


  Desde hace varios años, los docentes venimos realizando cursos, capacitaciones, y conociendo poco a poco las nuevas tecnologías para la información y la comunicación (TICs), que nos permitirían prolongar el espacio aúlico.

  Seguramente todos nosotros realizamos al menos un curso o carrera on line, de manera no presencial, a veces con una evaluación final presencial,  a veces no.  Todos dijimos: ¡que lindo que puedo estudiar desde casa!... Muchos de nosotros quizá a partir de estas experiencias nos animamos a establecer estrategias de enseñanza usando estas tecnologías. Existía una premisa o mandato implícito, la educación digital había llegado, había que aprovecharla.

  Mientras algunos discutían si era mejor o peor que la educación tradicional, si era algo complementario, pero que no podía reemplazarlo, si la gran cantidad de información disponible en el mundo digital, mucho más que lo que podía saber el gran experto de un tema, no nos indicaba que era mejor enseñar a aprender, que enseñar cosas concretas que sabe el profe... Mientras todo esto era discutido tranquilamente y sin apuros, llegó esta pandemia mundial del Coronavirus, que forzó el aislamiento, prohibió la enseñanza presencial, y nos hizo recurrir a la única alternativa de la enseñanza a distancia por medios digitales.

  Los que todavía se resistían a utilizar las TICs, tuvieron que abrazarlas aún sin conocerlas, porque son la única forma que tenemos en este tiempo, para continuar vinculados con los alumnos.

  Como la cosa vino a la fuerza, y de manera inesperada, no quedó otra que improvisar, o planificar de la mejor manera posible, pero apurados por la urgencia de la situación. El Estado, que tiene que asistir al pueblo en sus necesidades, primero frenó la escuela presencial, que era lo prioritario, y luego de algunas semanas, con el menor personal disponible que seguramente tendrá en sus oficinas, comenzó a plasmar algunas estrategias y herramientas para ayudar a los docentes en esta etapa.

  Pero luego de varias semanas de vértigo subiendo tareas, creando aulas virtuales con un Classroom supuestamente muy amigable, pero que al hay que conocer, grabando videos o teleconferencias con improvisadas escenografías y artilugios, todo hecho por cierto con mucho amor y vocación docente, ya nos sentimos un poco más seguros y creo que es tiempo de reflexionar sobre algunos aspectos profundos que empiezan a salir a la luz.

  La Escuela a distancia por medios digitales, es una estrategia temporal, al menos en forma exclusiva, pero hemos descubierto muchísimas ventajas que debemos entender para aprovechar a futuro, y creo que esta modalidad también cuestiona algunos viejos paradigmas de nuestra escuela presencial que se vuelven sin duda inútiles y obsoletos para esta situación de aislamiento.

Las claves

  En este contexto de educación a distancia, más que nunca se vuelve clave y fundamental el vínculo de confianza y empatía entre el docente y los alumnos. La experiencia de muchos de nuestros docentes durante este tiempo, nos indica que los que obtienen mejores resultados son aquellos que priorizaron aceitar el ida y vuelta con los alumnos.
  Delegar una tarea y sentarse a esperar no funciona. O funciona muy poco, y puede llevar al docente a valorar negativamente el desempeño de los alumnos por la floja respuesta, desconociendo las verdaderas causas. Si no hay interacción quedan muchas preguntas sin responder, ¿entendió el material? ¿supo como consultar sus dudas? ¿tendrá alguien en casa que pueda explicarle? y otras más concretas: ¿tiene una computadora o un dispositivo adecuado disponible el tiempo suficiente? ¿tiene buena conexión a la red?
  Hay otras preguntas más esenciales siempre debemos hacernos los docentes que queremos ser decentes, y ahora más que nunca debemos pensar: ¿le habrá resultado interesante el material? ¿habré logrado entusiasmarlo? ¿capté su interés? ¿tengo su confianza para que se anime a confesarme que no entiende y necesita ayuda?
  Las tecnologías ofrecen muchas ventajas que pueden facilitar la tarea del docente, pueden hacer más fácil la tarea por cierto, aunque en este debut forzado algunos sientan angustia por no saber cómo usar algunos programas, deben saber que están desarrollados para facilitar el trabajo y lo logran, ya daremos ejemplos. Pero si las ventajas facilitan y ordenan el trabajo del docente, debe servirnos para dedicarnos con más dedicación a esas tareas que la tecnología no puede reemplazar porque son propiamente humanas. Establecer un buen vínculo con el alumno, captar su interés, ganarme su confianza, generar empatía, motivar una visión común, escuchar sus saberes previos, democratizar la participación para que todos sientan que forman parte, son tareas que nunca podrán hacer las máquinas, y creo que por eso, ahí debemos enfocarnos.


Los viejos paradigmas

  Una disciplina férrea en el aula, que inhiba la participación para que el docente sea el único que tiene la palabra, porque es el único que sabe algo valioso, puede ser una habilidad que generaba cierta seguridad en algunos docentes (exagero... exagero?). "Yo sé como hacer que se queden callados". Hoy ya no sirve. Los alumnos entrarán a mi "aula" cuando quieran, en el horario que les plazca, y tendrán que luchar con múltiples distracciones en la cocina de su casa, o en el living, o con el celular al lado de la computadora, o con las notificaciones del celular mientras leen mi texto.
   Si no hay un ida y vuelta en esta etapa, es imposible lograr algún progreso en el proceso. El aula digital tiene que ser democrática y participativa, o será un aula vacía.
   El ordenamiento del horario diario para las clases, y la estructuración y distribución de la carga horaria, según cierta jerarquía, tampoco parece ser aplicable en esta etapa. En general matemática es una de las materias que más horas tiene asignada. Pero en el mundo digital, todas las materias se igualan, porque más allá de la cantidad de trabajo que propongan, lo que termina importando es la cantidad de tiempo que le dediquen los alumnos. Por cierto, todos los docentes deben ser cuidadosos con la cantidad de propuestas, porque nuestros alumnos no fueron preparados para organizarse solos.
  En la escuela presencial le decíamos cuanto tiempo debían dedicar a cada espacio curricular, en la escuela digital a distancia se encuentran frente a las 13 materias, como si tuvieran que hacer todas al mismo tiempo, y esto suele abrumarlos.
  Los plazos de entrega, el formato de entrega, podían ser muy rígidos en la escuela presencial, pero en la digital y a distancia debemos aprender a ser flexibles, para centrarnos en lo escencial. Sino corremos el riesgo de ser injustos ante situaciones que no podríamos imaginar, y que tienen que vivir nuestros alumnos en este contexto inédito.
  Un error frecuente en la escuela a distancia es repetir la entrega de las producciones de los alumnos, que además de hacerlas llegar al docente en forma digital, son obligados a presentarlas en papel en algún momento al regreso. Esto no es justo, no corresponde salvo algunas excepciones materiales como pueden ser planos, maquetas u objetos. Si el trabajo está entregado en forma digital y la producción fue corregida, no hará falta gastar papel y tinta al regreso.


Ejemplos de ventajas (algunos pocos)

   La educación a distancia está un poco idealizada, es cierto. Si uno busca imágenes en google sobre Educación a Distancia, verá solo imágenes de alumnos felices con hermosos dispositivos electrónicos. Pero sabemos que está llena de dificultades y obstáculos nuevos que identificar y superar. Sin embargo hay algunas interesantes ventajas y oportunidades.
   La opción más simple que surge para la educación a distancia es el correo electrónico. Enviar material en forma de archivos o videos y esperar las producciones por e-mail parece simple. Esto ahorra fotocopias y apuntes, pero cuando tenemos más de 200 alumnos respondiendo y sus correos no vienen bien identificados, o se mezclan con otros correos electrónicos puede ser un caos agotador. En este sentido las aulas de Classroom, aplicación gratuita de Google, nos permite ordenar a los alumnos en aulas digitales, donde tienen todo el material que podemos proponerle, las consignas, las fechas de entrega, las comunicaciones personales o generales. Cuando entro a un Classroom que yo cree, sé con quienes me voy a encontrar, y la aplicación me notifica las novedades al correo electrónico o a mi celular. Eso es una ventaja.

   Los formularios digitales permiten realizar evaluaciones, que se auto-corrijan, dejando diferentes mensajes en caso de las respuestas incorrectas, calculando las calificaciones y dejando todo ordenado en una tabla, facilitando la tarea mecánica de corrección del docente, para que pueda dedicar más tiempo a explicar, ayudar, facilitar, acercar y compartir. Los formularios digitales, cuando se aprende a utilizar todo su potencial (hay complementos muy interesantes para aplicarles), son una ventaja para aprovechar, pero al igual que en el aula, no pueden ser el único dispositivo para evaluar, ni su resultado puede definir la calificación. Pueden ser un elemento más para ir evaluando a nuestros alumnos en su proceso de aprendizaje.

   Las teleconferencias pueden ser muy productivas si se preparan con una buena motivación, uno puede reunirse "cara a cara" en forma virtual, compartir experiencias, escucharse, ordenar un diálogo habilitando la palabra alternativamente y todo eso pueden grabarse para ser revisado más tarde. Así los alumnos que no participaron o los que quieren repasar algo que se dijo pueden volver a verlo ¿cuantas lindas clases que dimos quedaron grabadas para ser vistas nuevamente en la escuela presencial?

   Las ventajas son muchas más, pero para aprovecharlas hace falta docentes sin miedo a no saber, y con ganas de aprender, a la par de sus alumnos o detrás de ellos, siguiéndolos en el mundo digital que les resulta tan natural.

   Si logramos aprender a aprovechar lo bueno, y a entender lo malo o limitado de estas tecnologías, podremos aprovechar los encuentros presenciales que volverán algún día, para que en la clases sean los alumnos los que pregunten, y los docentes los que respondan. Que sean verdaderos encuentros de confianza, búsqueda, motivación, interés, escucha y tiempo de participación donde todos puedan florecer. Encuentros humanos en resumen.

Bq. Andrés Rivera
Director de la E.E.S.T.P.P.I. 8122 Nuestra Señora de Lourdes



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