jueves, 9 de agosto de 2012

La Fe en tiempos de crisis

Autor: Wilson Stegmayer para el Blog del Profe Andrés

El día miércoles 8 de Agosto, quienes integramos el complejo Nuestra Señora de Lourdes (maestros, profesores, directivos y personal no docente) tuvimos la oportunidad de participar de la conferencia “La Fe en tiempos de crisis”, dictada por el Doctor Fray Nelson Medina, un sacerdote dominico con una importantísima experiencia en dar charlas y conferencias alrededor del mundo, difundiendo (y defendiendo) los principios de nuestra fe católica. En una palabra, evangelizando.

El título del tema que trató habla por sí solo “La fe en tiempos de crisis”. Fray Nelson básicamente pintó un mapa de la complicada realidad que vive nuestra sociedad globalizada, cómo eso afecta nuestras vidas (como hijos, como alumnos, como educadores, como padres, etc.) y qué podemos (y debemos) hacer cada uno de nosotros para producir un cambio sobre eso.

Con una envidiable capacidad de expresión nos hizo reflexionar, dividiendo la ponencia en tres grandes partes: los condicionamientos externos, los internos y qué se puede hacer al respecto.

Para explicar los condicionamientos externos, hizo un análisis de la historia de nuestra humanidad. Cómo en la antigüedad no existía “la juventud”, la edad en la que hoy las personas estudian y preparan para ser los profesionales que la sociedad necesita. 

En tiempos de Jesús, por ejemplo, a los 12 o 13 años, los niños dejaban sus juegos y la protección de su madre, para pasar a ser directamente los aprendices del oficio de sus padres y las niñas se preparaban para casarse y ser madres. Las ciudades eran imperios y sólo quienes vivían dentro del imperio eran considerados “ciudadanos“. Nadie era dueño de sus cosas, ya que todo lo que la gente tenía le pertenecía al imperio que los regía.

La juventud, los países, la democracia, el poder ser un “ciudadano” simplemente con cumplir una determinada edad, las universidades, “la privacidad”, etc. son una creación de la modernidad.

Pero la modernidad que en principio le dio tanta libertad al ser humano, lo ha hecho apoyada exclusivamente en la ciencia.

Hoy en día, no son pocas las voces (en realidad son la mayoría, al menos en los medios de comunicación masivos) de autoridades y gobernantes que tratan a la fe como una “superstición” o un “pensamiento individual” de cada persona. Tratan de convencernos que todo debe ser regido por la ciencia, que es “lo único que puede comprobarse”, que es la única certeza que una sociedad puede tener. Que la ciencia nos da privacidad, y que con esa privacidad cada uno puede hacer “lo que quiera”(casarse con alguien de su mismo sexo, abortar, realizar eutanasia, etc.)

Pero como explicaba el sacerdote, en la realidad vemos cómo la ciencia no tiene ética ni moral, y cómo la vida y la muerte pasan a ser consecuencias de quienes nos gobiernan. Tratan de convencernos de que “vivimos en democracia”, que “el poder lo tiene el pueblo”, pero las leyes que afectan y cambian nuestras vidas son dictadas a partir de pactos entre partidos políticos y activistas con pensamientos muy opuestos a los nuestros.

 “Ante esta realidad, ¿hay esperanza? por supuesto, la esperanza está en la fe, la filosofía y la espiritualidad” concluía en su primera parte Fray Nelson.
A la hora de ver los condicionamientos internos, el presbítero elaboró una pintura de cómo actuamos dentro de esta realidad. Cómo los padres han ido desentendiéndose de la educación de sus hijos y le han delegado esa responsabilidad por completo a las instituciones educativas. Cómo el estado ha ido aprovechando eso y como los jóvenes se encuentran en la necesidad de tomar solos decisiones que los superan y muchas veces agobian.

Ese agobio y soledad los lleva a buscar “ayuda” en la droga, la televisión e internet, y allí descubren que “ser bueno, exitoso y feliz” (lo que le enseñaron a nuestros padres como objetivos ideales para la vida) es imposible de alcanzar. Los medios nos invitan a ser exitosos y a vivir una felicidad momentánea. “Ser bueno” ya no es una virtud. Incluso muchas veces es presentado como un defecto. El nerd, el estudioso, el que reza, el que vive en castidad es presentado como un tonto, frente al “vivo” que logra buenas notas haciendo trampa, o tiene sexo con las chicas “mas lindas” de su escuela. 

Entonces, continuaba el orador, “¿qué hacer? ¿Qué nos depara a quienes tratamos de vivir nuestra fe en Cristo?”

“A los educadores nos llegó la hora de mostrar a Cristo con honestidad, sin maquillaje, sin azúcar”.  El mensaje de Jesús es lo suficientemente contundente y fuerte como para ser mostrado tal cual es, sin engaños. A los jóvenes les llegó la hora de vivir la fe con valentía, sin vergüenza. 

Ya es hora  de Evangelizar.

¿Cómo logramos eso? Poniéndonos en manos de Cristo. 

“No debemos decirle a Dios: tengo grandes problemas. Debemos decirle a nuestros problemas: tengo un gran Dios”

La televisión, internet, la tecnología, la ciencia y las leyes no deben ser despreciados. Deben ser instrumentos manejados con maestría por nosotros para evangelizar.

La educación debe tener como cimiento la palabra “conversión“.

Para finalizar, el sacerdote concluyó “Necesitamos nuevas formas de liderazgo. Una educación afectiva, dada por instituciones robustas, que transformen a los alumnos en egresados que lleven a Dios a los lugares de poder.  Para que la fe y la esperanza, Cristo mismo, rija en nuestra sociedad.”

Como profesor de la Escuela técnica Lourdes, doy gracias a Dios de haber podido participar de esta conferencia, y espero poder convertir alguno de estos conceptos en algo útil para acrecentar o encender la llama de la fe en los alumnos, en mi familia y en mí.

1 comentario:

  1. Gracias Wilson,muy bueno tu resumen y gracias Fray Nelson por salir al mundo a llevar este mensaje de alarma y también de esperanza y compromiso.

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